Subwoofer de estudio para monitores Mackie: por qué añadirlo y cuál elegir
Unos monitores de estudio como los Mackie CR suenan bien en todo el espectro. Entonces, ¿para qué añadir un subwoofer? La respuesta tiene poco que ver con oír y mucho con sentir. Un subwoofer de estudio como el CR8SBT refuerza las frecuencias más bajas de una forma que unos monitores solos no pueden igualar: mueve el aire de la habitación y devuelve ese golpe en el pecho que convierte una canción en un latido.
Y no es solo una cuestión de disfrute. Si produces, el subwoofer te da información sobre la parte de la mezcla que decide si tu tema funciona en un coche o en una pista de baile. Si juegas, la explosión deja de sonar bien y empieza a sentirse real. Y si pones música en casa, bailar es más fácil cuando notas cada tiempo fuerte.

En DJMania somos distribuidores oficiales de Mackie, así que hemos escrito esta guía con lo que de verdad necesitas saber antes de añadir graves a tu setup: qué hace un subwoofer, qué vas a ganar, cómo se conecta y, sobre todo, cuál de los dos modelos de Mackie te conviene según los monitores que ya tengas.
Qué es (y qué no es) un subwoofer de estudio
Un subwoofer, o «sub», es un altavoz especializado en las frecuencias más graves. Cuando lo combinas con unos monitores de estudio, el reparto de trabajo es limpio: los monitores se ocupan de medios y agudos, el subwoofer se ocupa del extremo grave, y entre los dos cubren un rango que ninguno alcanza por su cuenta.
La pieza que hace posible ese reparto se llama crossover (filtro de cruce) y va integrada en el propio subwoofer. Divide la señal en dos: manda los graves profundos al sub y todo lo demás a los monitores. Así los dos nunca intentan reproducir las mismas frecuencias a la vez, que es justo lo que emborrona el sonido cuando se hace mal.

Conviene distinguirlo de un subwoofer de PA, que es otra cosa: está pensado para sonorizar una sala, prioriza el nivel sobre la precisión y se integra con altavoces de directo. Un sub de estudio busca lo contrario: extender el rango sin mentirte. Si lo que necesitas es potencia para eventos, mira los altavoces Mackie Thump; esta guía va de estudio y de casa.
Cuatro cosas que ganas al añadir un subwoofer
1. Respuesta en frecuencia extendida
Emparejar un sub con tus monitores amplia el rango total del sistema, y lo hace bajando mucho más de lo que llegan unos monitores por sí solos, incluso unos de 8 pulgadas como el Mackie CR8 BT. Además mejora la calidad general, porque cada altavoz se dedica a lo que mejor hace: el subwoofer mueve el suelo mientras los monitores dibujan con precisión los medios y los agudos. El resultado es sencillo de resumir: escuchas más de lo que estabas escuchando.
2. Control real sobre los graves
Si produces, esta es la razón de peso. ¿Nunca has notado cómo el bombo y el bajo se pelean por el mismo hueco al mezclar? Si la respuesta es que no, probablemente sea porque no puedes oírlo, y ahí está el problema: no se puede mezclar lo que no se escucha.
Añadir un subwoofer te deja entender qué está pasando por debajo de los 120 Hz, que es donde se decide si una mezcla suena sólida o embarullada. Los subwoofers de estudio de Mackie además te dejan ajustar la frecuencia de cruce y la polaridad, dos controles que sirven para adaptar el sistema a tu sala y a tu gusto, no solo para decorar el panel trasero.
3. Graves que se sienten, no solo que se oyen
Ese momento en el que los graves te golpean en el pecho en una discoteca no es una ilusión: es interacción física real con las ondas de sonido. Las frecuencias graves son tan largas que resuenan en el cuerpo y añaden un componente táctil al sonido. Un sub de estudio te da eso mismo en tu habitación, ya sea monitorizando una mezcla o poniendo música con gente en casa.
4. Bluetooth®, en el caso del CR8SBT
La mayoría de subwoofers no añaden conectividad inalámbrica a tu equipo. El Mackie CR8SBT sí: te conectas a él por Bluetooth® y el sub pasa la señal a los altavoces que tengas enganchados. En la práctica, unos monitores sin Bluetooth pasan a tenerlo, y encima con refuerzo de graves. Si tu idea es poder tirar música desde el móvil sin recablear nada, eso vale mucho más de lo que parece sobre el papel.

El CR8SBT viene además con un mando de escritorio (el de la foto) para tener el volumen a mano sin agacharte a tocar el sub.
No solo para producir: juegos, cine y escuchar música
Los monitores de estudio hace tiempo que dejaron de ser cosa exclusiva de los estudios de grabación, y muchas veces ni siquiera cuestan más que unos altavoces de consumo equivalentes. Estos son los tres usos donde más se nota añadir graves:
- Produciendo música. El clásico: pasas la noche con la mezcla, la escuchas en el coche por la mañana y le falta cuerpo. Casi siempre es falta de graves, o graves mal mezclados. Y no se pueden mezclar frecuencias que no se oyen.
- Jugando. Casi ningún jugador se plantea un subwoofer. Ahí está la oportunidad: pasa de «esa explosión ha sonado bien» a «esa explosión se ha sentido real». Es retroalimentación háptica para el cuerpo entero.
- Escuchando (o bailando). En géneros como el EDM o el rap, el extremo grave es a veces la parte más importante del tema; por eso suenan mejor en el coche o en un club. Con un sub en casa recuperas esa mitad de la canción. Y si lo tuyo es el jazz o el hi-fi, es donde por fin se oye de verdad un contrabajo.
Cómo se conecta, paso a paso
Los subwoofers de estudio están diseñados para intercalarse entre la fuente y los monitores, así que el montaje es corto. Con un CR8SBT y un par de Mackie CR5BT, por ejemplo:
- Coloca el subwoofer en el suelo, por debajo de los monitores y hacia el centro de tu posición de escucha.
- Conecta tu fuente a las entradas del subwoofer: el ordenador o, mejor, tu interfaz de audio. Si aún no tienes una, las interfaces de audio Mackie Onyx son la pareja natural de estos monitores.
- Conecta los monitores a las salidas del subwoofer. A partir de aquí la señal ya pasa por el crossover.
- Ajusta volumen, frecuencia de cruce y polaridad hasta que el grave se integre y no «se oiga el sub» como un bulto aparte. Ese es el objetivo: que no lo notes hasta que lo apagas.
Un truco sencillo para ajustar la fase: pon un tema que conozcas bien, y prueba el interruptor de polaridad en las dos posiciones. La correcta es la que suena con más grave, no con menos.
¿Necesito tratar acústicamente la sala?
Respuesta corta: no es obligatorio. La larga merece un par de frases, porque hay mucha exageración con esto.
Las frecuencias graves viajan más lejos y se absorben peor que, digamos, una voz alrededor de los 8 kHz, y tienden a acumularse en las esquinas de la habitación. Por eso es habitual ver paneles acústicos en las esquinas de un estudio, haciendo de trampas de graves: sirven para escuchar con más precisión. Pero una sala sin tratar no te condena a no tener nunca buen grave. Tu capacidad de escuchar los graves de un tema va a mejorar muchísimo con un subwoofer aunque la habitación no sea la ideal.
De hecho, también es posible pasarse: una sala sobretratada, tan seca que no suena a nada, resulta incómoda para trabajar. Empieza por el subwoofer bien colocado y ya irás afinando.
CR8SBT o MRS10: cuál de los dos
Mackie tiene dos subwoofers de estudio, y la elección entre ellos es bastante clara una vez sabes qué los separa.
Mackie CR8SBT
Sub activo de 8″ con Bluetooth® y mando de escritorio.
Mackie MRS10
Sub activo de 10″, más profundo y con conexionado profesional.
| Mackie CR8SBT | Mackie MRS10 | |
|---|---|---|
| Altavoz | 8″ de polipropileno | 10″ de composite de vidrio y aramida |
| Amplificación | 100 W RMS clase D | 120 W clase D |
| Frecuencia de cruce | Ajustable, 40–180 Hz | Ajustable, 40–180 Hz |
| Entradas | TRS de 6,3 mm, RCA y Bluetooth® | XLR y TRS estéreo |
| Salidas | Hacia los monitores | XLR y TRS estéreo |
| Polaridad | Sí | Sí (0° / 180°) |
| Incluye | Mando de escritorio CRDV | Pedal de bypass |
| Caja | Sellada | Madera, con pies antivibración |
¿Cuál te conviene?
- El CR8SBT si tienes monitores de la serie CR (o cualquier monitor compacto), quieres el añadido del Bluetooth® y te gusta la idea del mando en la mesa. Es la opción natural para un home studio que también es salón, sitio de juego y equipo de música.
- El MRS10 si quieres bajar más y sonar más fuerte, trabajas con conexionado balanceado XLR y prefieres el pedal de bypass para comparar la mezcla con y sin sub al vuelo. Es el compañero lógico de los Mackie MR524 y del resto de la serie MR.
Quizá no, si… tu sala es muy pequeña y trabajas casi siempre con auriculares, o si tu problema actual es de tratamiento y colocación más que de rango. Un subwoofer no arregla unos monitores mal situados: eso primero.
Con qué monitores Mackie lo emparejo
Cualquiera de los dos subs funciona con cualquier monitor, pero estas son las combinaciones que más sentido tienen dentro del catálogo de monitores de estudio Mackie:
- Mackie CR3.5 / CR4.5 — monitores compactos para escritorio. Son los que más ganan con un sub, porque su límite por abajo es evidente. Con un CR8SBT el salto es enorme.
- Mackie CR5BT — el punto dulce de la serie CR. Con el CR8SBT forman el sistema 2.1 completo que Mackie tiene en mente.
- Mackie CR8 BT — ya llegan bastante abajo por sí solos, pero un sub sigue aportando extensión y, sobre todo, el componente físico.
- Mackie MR524 y serie MR — monitores de referencia con conexionado profesional; su pareja es el MRS10.
Si aún estás eligiendo monitores y no tienes claro por dónde empezar, tenemos una guía de monitores de estudio que se lee bien antes que esta. Y si lo que montas es un puesto completo, en altavoces para home studio tienes la selección filtrada.
Qué más vas a necesitar
Un detalle que se olvida y arruina el estreno: el subwoofer no trae los cables para conectar tus monitores. Cuenta con esto:
- Cables de la fuente al sub. Depende de tu interfaz: dos TRS de 6,3 mm, dos XLR o un RCA estéreo.
- Cables del sub a los monitores. Dos más, del tipo que acepten tus monitores. Con el MRS10 y conexionado balanceado, XLR.
- Aislantes o una base desacoplada si el sub va sobre tarima o suelo flotante: reducen la transmisión por estructura, que es lo que hace que el grave se oiga más en la habitación de al lado que en la tuya.
- Sitio de verdad en el suelo. Parece obvio, pero un sub de 10″ ocupa, y meterlo en una esquina cerrada por falta de espacio es la forma más rápida de arruinar lo que acabas de comprar.
Preguntas frecuentes
¿Se puede usar un subwoofer de estudio para escuchar música y ver películas?
Sí, y es de los mejores usos que tiene. Un sistema 2.1 con monitores de estudio y un sub suena más honesto que la mayoría de barras de sonido, y el CR8SBT añade Bluetooth® para tirar música desde el móvil.
¿Puedo usar un subwoofer de PA en el estudio?
Puedes, pero no es lo suyo. Un sub de PA está pensado para nivel en una sala, no para precisión a un metro de distancia, y no suele traer el crossover ni las salidas pensadas para intercalarlo con unos monitores.
¿Cuántos subwoofers necesito, uno o dos?
Uno. Por debajo de unos 80–120 Hz el oído deja de localizar la procedencia del sonido, así que un solo sub bien colocado basta para un estudio doméstico. Dos subs son cosa de salas grandes y de problemas de modos muy concretos.
¿Dónde coloco exactamente el subwoofer?
Empieza en el suelo, centrado entre los monitores. Si el grave suena hinchado o desaparece según dónde te sientes, prueba a separarlo de la pared y de las esquinas: ahí es donde más se acumulan los graves.
¿A qué frecuencia pongo el crossover?
Como punto de partida, cerca del límite inferior de tus monitores: en torno a 80–100 Hz con monitores de 5″, y más abajo con monitores de 8″. Después ajusta de oído con música que conozcas.
¿Un subwoofer va a arreglar mis mezclas?
No por sí solo, pero te deja ver lo que antes estabas mezclando a ciegas. Y eso, con algo de costumbre, sí arregla mezclas.
¿Molesta a los vecinos?
Los graves atraviesan paredes y forjados mejor que el resto del espectro, así que sí, a volumen alto. Unos aislantes bajo el sub ayudan bastante, y el pedal de bypass del MRS10 o el mando del CR8SBT sirven para bajar el grave a horas delicadas sin dejar de trabajar.
En resumen
Unos monitores de estudio son un salto enorme respecto a unos altavoces normales. Añadirles un subwoofer es el siguiente escalón, o más bien el siguiente sótano: extiende el rango, te devuelve el control sobre la parte de la mezcla que se juega por abajo, y añade el componente físico que hace que la música se sienta además de oírse.
Si tienes monitores de la serie CR, el CR8SBT es la elección obvia y encima te regala Bluetooth®. Si vas a por más extensión y conexionado profesional, el MRS10. Puedes ver toda la gama en monitores de estudio Mackie, o los subwoofers con conexión inalámbrica si el Bluetooth® es tu prioridad.
Como distribuidores oficiales de Mackie, todo lo que ves aquí sale con garantía oficial y soporte del fabricante. Si tienes dudas sobre qué encaja con tu equipo actual, escríbenos antes de comprar: es más rápido que devolver algo.
Guía adaptada y ampliada al castellano por el equipo de DJMania a partir del artículo original de Mackie, Why You Need a Subwoofer for Your Studio Monitors. Las especificaciones proceden de la documentación oficial del fabricante. Mackie y Bluetooth son marcas de sus respectivos propietarios.